Ernst Jünger, el testigo de un siglo de horror

El vuelo de la lechuza

JüngerConocí a Jünger en San Lorenzo de El Escorial poco después de que hubiese alcanzado la centuria de vida. Mantenía, a pesar de lo añoso, un porte erguido y una figura estilizada, aparentemente ágil y alerta a lo que pudiera suceder. Los rasgos afilados y su abundante pelo blanco le otorgaban un halo de inteligencia y belleza intemporales. La mirada, impenetrable, bruñida como un espejo que refleja sin permitir a la imagen atravesar el azogue, delataba al escritor que con pluma acerada describió fríamente la guerra y reflexionó sobre los mecanismos ocultos de las más diabólicas dictaduras, al hombre que, avezado en contemplar el genocidio y la injusticia, es capaz de devolver la realidad ahondada sin dejarse permear por ella, no sólo debido al cansancio que acompaña la tediosa reiteración de lo execrable sino simplemente como si se tratara de un juego. Quizás por eso, en aquella oportunidad habló…

Ver la entrada original 1.668 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s