en la noche

félix molina

contema sesenta y siete

Miren, lo de que me dejen de abonar todavía un sueldo es apenas una minucia en la que no repararé; tampoco les afeo el que trabajase muchas horas de más, casi que lo contemplo en el cupo de mi destino. Sé que el desapego con lo que llaman sus hijos les imponía mi ocupación, y a seleccionarme dedicaron un buen tiempo. Fue en balde.

No les quiero reprochar la ausencia de luz en casi todas sus habitaciones, ni siquiera la nula decoración, que nubla incluso el sentido, a pesar de que disponen de todo el dinero del mundo para adornar sus vidas. El que construyeran esos habitáculos para, digamos, sus hijos, es algo que me inquieta, pero que sobrellevé hasta ahora. Y no hablo de lo excéntrico del alimento, ni de las deshoras de las actividades de los, llamémoslos así, niños.

Mi vida apenas da más…

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