John Keats: poesía para sanar el alma

El vuelo de la lechuza

En una de sus conferencias, Borges señala sin escatimar detalles el momento en que la vocación de escritor se le reveló como destino. Desde su memoria infatigable emerge la casa familiar con la biblioteca repleta de libros, cuya ubicación aún recuerda con precisión, mientras repite los versos que oía a su padre recitar en inglés. Aquella voz es la señal, el rayo que ilumina por la noche el camino a seguir en una encrucijada. Se trata de una estrofa de la “Oda a un ruiseñor”, quizás el más conocido de los poemas de John Keats (1795-1821):

Pero tú no naciste para la muerte, ¡oh, pájaro inmortal!
No habrá gentes hambrientas que te humillen;
La voz que oigo esta noche pasajera fue oída
Por el emperador antaño y por el labriego;
Tal vez el mismo canto llegó al corazón triste
De Ruth, cuando, sintiendo nostalgia de su tierra,
Por las…

Ver la entrada original 2.277 palabras más

Anuncios