Falucho

félix molina

1936 | Una obsesión

Cada verano, como si fuera un síndrome, me atenaza la violencia de la segunda de las Guerras Mundiales o de la Guerra Civil de 1936 en España. Como un loco, busco cualquier material sobre ese fango, para hundirme en él. Luego también me vienen recuerdos de historias que me narraba mi abuelo en la cama, como cuentos que durmiesen entonces a un niño pero que despiertan hoy al adulto. Por eso, como un exorcismo más, pensé en estos relatos de Casi la paz (así lo llamo de momento) que voy reuniendo más que para la publicación para la calma. Explicar la locura es complejo, y eso es lo que más me interesa de este ejercicio. Releyendo otra vez, días atrás, los soberbios relatos de Alberto Méndez recogidos en Los girasoles ciegos, acierto a distinguir entre culpables y víctimas –como si leo a Pierre Vilar o…

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