para los malos momentos

félix molina

contema setenta y nueve

Para los malos momentos todos tenemos en la oficina una grabación oculta en los dispositivos de nuestros bolsos o bolsillos. Alguien puede acusar el silencio, como el calor o el frío cuando se abre o cierra una ventana, pero entonces ahí está nuestra determinación de rasgarlo, de agujerearlo más bien, dejando sonar nuestras grabaciones. Hay quien pregunta por la mañana o por un primer ministro. Hay quien se duele del frío o del calor (acaso recordando esa ventana que no termina de cerrarse o de abrirse) o de las camisas de cuello romo.

La voz, gracias a la calidad electrónica y la discreción mecánica, apenas se distingue de la natural. Cada cual aprieta su botón y la onda sonora fluye, simulando no solo la guturalidad o lo nasal, sino también la ilusión, la briega, el descontento, la ruina.

Si un saludo es impostado o verdadero apenas…

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