ladrón inverso

félix molina

contema noventa y tres

Las penurias de quien mete en los bolsillos de otros. Es difícil robar, porque implica el riesgo de que te descubran ladrón, y te sancionen, o te encarcelen, o te apuñalen. Pero es tan desasosegante invertir tu tiempo en llenar el bolso o el pantalón ajeno…

Primero está el elegir a la persona adecuada, la que no se entregará al escorzo del desdén o denunciará tu impulso. Luego, cuando la plaza ofrece al mundo sus horas más bellas, cuando eres del foro –uno más, por no ser de otro sitio–, está el aproximarse a esa persona, la elegida, la única, y, tan discretamente como puedas, depositar en la hendidura o en el buche de tela, de plástico o de cuero, la prebenda biensana.

Que sea un dije de oro o una bolsa de limaduras de platino; un sello millonario o una baraja gótica; uno o dos…

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