consumeros de sueños

félix molina

contema sesenta y cuatro

Los habitantes de X deben declarar sus sueños al despertarse. No importan su cantidad o su contenido. Multitud de funcionarios se mantienen agazapados en las puertas de los durmientes a la espera de las declaraciones, sucintas pero reveladoras. Quienes no recuerdan lo que soñaron son advertidos. Quienes fueron advertidos y siguen sin recordar viven la pesadilla del acoso. Una vez anotados y analizados, los sueños constituyen el cuerpo (así vienen a llamarlo) de las inquietudes de los ciudadanos.

Se clasifican y se pesan, entonces. Hay sueños ligeros, que acaban en un pájaro o en un retrato. Hay sueños levemente groseros, envueltos en la gasa de una sopa o una zarpa que se aproxima. Los hay gruesos, definitivamente pesados, y toman la forma de una mazmorra o un año.

Quienes soñaron lo adecuado siguen soñando; quienes lo inconveniente adecentan sus horas con levedad y amortiguan con ondas…

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