Un lector

félix molina

La desgracia | Y su consolación

Al Casi la paz de mis obsesiones veraniegas (ya han empezado) le ha salido un vástago europeo que terminará uniéndose a la rama madre, y que posiblemente se publique conjuntamente, con el subtítulo de La vieja Europa, o algo así. Esta es una muestra de ese odre. A veces lo que sigue a la desgracia puede ser el reconocimiento. O así lo quiere soñar este cuento…

El viaje era también una forma del infierno. Ni los trenes de la muerte adocenada, ni la oscuridad de las letrinas del millón de defecaciones, ni los pasillos sin vuelta en los que el terror tomaba forma humana, a veces incluso conocida. Llegamos en la primera hora de una mañana en la que el frío nos rescataba del ataúd de nuestra singladura. Tormentas y ventisca, olas que no reparaban en quién tomaba de cubierta para que lo…

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