La vida detenida, Luisgé Martín

Calle del Orco

La playa, como todas las novelas de Pavese que no tienen una impronta política mayor, habla únicamente de la confusión de las relaciones humanas. Ese grupo de veraneantes heterogéneo reunido en la playa se enreda en seducciones, amistades, amoríos, confidencias y pequeñas traiciones sin que pase nada importante en la superficie. Lo que pasa es la vida. La mediocridad insultante de la vida. La fugacidad de todo.

Resulta significativo que el narrador sin nombre sea el único personaje que ni tiene amor ni lo busca. No quiero abundar en la lectura homoerótica, que es sin duda estrafalaria, pero sí creo conveniente poner cierto énfasis en esa carencia, que emparenta bien con el descreimiento de Pavese en los afectos. Ese descreimiento que lo llevó al suicidio. La amistad del protagonista narrador con Doro —prolongada de alguna manera vicaria en su relación con Clelia— es el núcleo de la novela, pero…

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